martes, 9 de noviembre de 2010

Marty Stuart:"No es cuestión de ser retro, sino auténtico"

(Publicado en SoyCountry, 9-5-10)

El artista vive uno de los mejores momentos de su carreraEl cantante de música country Marty Stuart, no es sólo uno de los artistas más interesantes de la Music City, por su propia búsqueda personal que le ha situado en diversas rutas musicales valiosas. El foco de su interés actual reside en una rica amalgama de perfiles musicales y, muy especialmente, en el profundo conocimiento musicológico y en la impronta que acumula Marty en música country y que demuestra ampliamente en cada intervención que realiza.

Marty comenzó de niño en la música country cantando gospel, posteriormente tocando con Lester Flatt en los 70, estuvo 6 años con Johnny Cash en los 80, superstar en listas en los 90 con su “Hillbilly Rock”, ganador de 4 premios Grammy, artista platino, estrella del Grand Ole Opry, preservador de miles de objetos relacionados con la historia del country, diseñador, fotográfo, compositor, un prototipo de renacentista country al frente de una extraordinaria banda –los Superlatives-… Hay, como decíamos, muchos Martys en Marty Stuart.

Según el musicólogo Peter North: "En este momento del tiempo Marty Stuart parece arropado por su destino. No sólo como el embajador más notable de la música country o su tutor, sino como su arquetípico cruzado. Él ha evolucionado, sin duda ninguna, hasta convertirse en uno de los músicos de raíces más importantes y visionarios de América ".

Su nuevo disco: “Ghost Train (The Studio B Sessions)”

Marty Stuart ha grabado su último álbum en el legendario RCA Studio B de Nashville. No es la primera vez que toca en ese estudio. De hecho la primera vez fue a los 13 años, con Lester Flatt. Mucho ha llovido desde entonces. Pero la auténtica música country necesitaba ayuda y Marty le ha devuelto la vida a ese estudio convertido en museo –el Country Music Hall of Fame le dio el permiso para utilizarlo-, lo cual fue un honor para Marty.

Según Marty: “Siempre estoy a la caza de grabaciones que pueden inspirar y potencialmente crear la diferencia. Lo que me inspira, ahora, es la música country tradicional. Es la música que más quiero, la cultura en la que fui criado. Es la base sobre la que está construido el imperio de la música country, la fuerza poderosa que provee a este género de su credibilidad, en último término. Está más allá de tendencias y es intemporal. Dicho todo ello, encontré la música tradicional country al borde de la extinción. Es demasiado preciosa para dejarla irse. Quise intentar escribir un nuevo capítulo.”

Ese nuevo capítulo es “Ghost Train (The Studio B Sessions)” que incluye un dúo como ‘I Run To You’ escrita e interpretada por Marty y su esposa, la legendaria Connie Smith, "A World Without You" también escrita por la pareja, el recitado dramatizado de "Porter Wagoner's Grave", en el estilo gótico sureño (esto de gótico lo lei en un blog y me hizo gracia) que acuñó Porter Wagoner, ecos de Jimmie Rodgers en "Ghost Train Four-Oh-Ten" ; y “Hangman” coescrita con Johnny Cash unos días antes de su muerte.

Pero no todo es rendir tributo al ayer. En "Hard Working Man" se abordan las condiciones de la vida del trabajador del siglo XXI. Marty comenta: “Cuando la música country hace su trabajo, habla de lo bueno, lo malo y lo indiferente de nuestra condición humana. Cuando los tiempos son buenos tenemos canciones para bailar , cuando los tiempos son difíciles, se supone que debemos hablar de ello. Eso es música country”.

Sobre este trabajo Marty afirma: “Me basé en el modelo original de la música country para el tema tratado… Fue mi forma de trabajar. Escribí sobre amor, matrimonio, corazones rotos, el hogar, el trabajo y su carencia, la vagancia, la ley, cárcel, ríos, muerte, pecado, redención, beber y mujeres de buen corazón. Esas palabras y melodías nos rodean, fantasmas, locos enamorados, el alma torturada de un siniestro verdugo, un borracho, un predicador, un trabajador, chicos country rocanroleros, viajeros cansados de llorar, jugadores, matones, ladrones, y mis iguales. Las historias están localizadas en sitios como San Francisco, Texas, el cielo, el infierno, una tumba, una galería de ejecuciones, Nashville y Mississippi, todos esos sitios que se transforman en vías de tren que desaparecen en medio de la nada. Ahora, es mi clase de historia y una reflexión bastante honesta de los últimos años de mi vida. Es puro lenguaje del antiguo testamento de la música country. Y de acuerdo al periódico que leí esta mañana todos los temas mencionados están vivos y bueno… son todavía válidos”.



Marty Stuart patentó en los 90 el “hillbilly rock” y esta fórmula se repite en su versión de clásicos como "Country Boy Rock & Roll” de Reno & Smiley, "Bridge Washed Out” de Warner Mack y en un par de nuevos temas “Branded” otro original de Stuart y "Little Heartbreaker", coescrita con otra leyenda viviente de la música country, el steel guitar, Ralph Mooney, que toca en su no menos legendario clásico “Crazy Arms”, acompañado al piano de otro grande de las sesiones musicales de Nashville: Hargus “Pig” Robbins.

“Hummingbird” es un instrumental homenaje a Clarence White (Nashville West, The Byrds, Muleskinner, Kentucky Colonels) en el cual, Marty toca la guitarra original de Clarence, lo que le convierte automáticamente en un clásico. “Mississippi Railroad Blues” cierra con un virtuoso solo de Marty a la mandolina.

Pero al igual que Buck Owens tuvo a los Buckaroos con Don Rich al frente, Bob Wills tuvo a los incomparables Texas Playboys y Merle Haggard tiene a los Stranglers, Marty Stuart sigue esa tradición no escrita de la música country y cuenta con una banda de auténtico lujo llamada los Superlatives comandada por el fantástico Kenny Vaugham en la guitarra, Harry Stinson en la batería y Paul Martin al bajo. Tres artistas que prodigan unos coros incomparables y que elevan el trabajo de Marty a otra dimensión.

“En realidad” dice Marty, “nuestra banda comenzó con este disco hace años cuando la formé. Al principio, escuchábamos a los gigantes del blues como Muddy Waters y Little Water y entonces tocamos música country. Vimos los viejos videos de Jimmie Rodgers y entonces tocamos bluegrass. O escuchamos a Buck Trent, que tocaba el banjo eléctrico con Porter Wagoner y entonces cantábamos góspel. Toda la música nos importaba. Cada música pareció contribuir a la fundación de los Superlatives. Fuimos animados e inspirados por mucha gente cuando reuníamos nuestro poder y definíamos nuestras identidades. Esas influencias continúan siguiéndonos hasta el escenario. Uno de nuestros principales logros ha sido traer el escenario hasta nosotros en el estudio de grabación cada vez que grabamos”.



Obviamente las sinergías que se crean en cada episodio del Marty Stuart Show también ha influido en el disco. De hecho la mayoría de las canciones fueron presentadas en el programa antes de ser grabadas. Y la audiencia respondió a ellas.

Desarrollar “Ghost Train (The Studio B Sessions)” ha resultado una experiencia transformadora de muchas maneras. Estas canciones tienen algo, este proyecto viene del corazón. Lo he dicho muchas veces, cuando no tienes miedo de seguir tu corazón, cueste lo que cueste, te lleva al lugar correcto. Esta vez me llevó a la música country tradicional y el resultado es la música de “Ghost Train (The Studio B Sessions)”. Estoy a gusto con ello y de hecho estoy muy orgulloso, es verdaderamente quien soy”, concluye Marty Stuart.


Entrevista en el St. Louis Post Dispatch


Hace unos días fue entrevistado por Daniel Durchholz para el St. Louis Post Dispatch. La entrevista me ha resultado tan amena e interesante que he querido compartirla en este blog:

SLPD: ¿Qué nos puedes decir del nuevo álbum?

M.S.: Se llama “Ghost Train (The Studio B Sessions)". Es música country tradicional. Es verdaderamente mi hogar. El show de la RFD que estoy haciendo me proporciona un sitio para estar y hacer lo que mejor hago y eso es música country tradicional. No es cuestión de ser retro, sino auténtico. Es totalmente, en mi opinión, un nuevo capítulo con nuevas canciones, la mayoría de ellas. Volvimos al Estudio B de RCA y de ser un museo lo transformamos en un estudio de grabación de la mayor categoría. Es un disco fantástico.



SLPD: Durante la última década has ido en direcciones musicales diferentes, pero todas orientadas a las raíces: gospel, bluegrass, etc. Y ahora dices que vuelves al auténtico country. ¿Qué define, en tu opinión, la auténtica música country?

M.S.: Si retrocedemos al principio de la década, el primer disco que hice se llamaba "Country Music". Ese fue el primer disco con los Superlatives. Pero fui culpable de querer intentar conseguir un éxito haciendo música country tradicional. Era realmente como tener una especie de doble personalidad. No sonaba tan verdadero para mi como yo quería. Debería haber ido a un extremo de la linea o al otro. Y entonces desarrollé mi sello discográfico Superlatone y ya no tuve que competir porque la radio comercial no me necesitaba y no tenía un show de televisión en aquella época.



Los Superlatives y yo como banda en desarrollo empezamos a tocar las raíces de la música americana. Fuimos invitados de honor en el mundo del gospel de Delta, fuimos invitados de honor en el mundo del bluegrass, en el mundo del americana. Y me di cuenta que a cada sitio al que ibamos creabamos una diferencia y, tal vez, inspirados y animados aportamos una pequeña llama nueva a esos géneros. Pero no me sentía todavía que tenía un lugar en el que ser yo mismo. Y, en realidad, ese disco con Porter Wagoner me hizo pensar. Amo la música tradicional. Me doy cuenta cuando voy de gira y escucho discos de música country tradicional, todavía lloro. Sigo escribiendo esa clase de canciones. Y cuando el show de la RFD vino, me dió un lugar para escenificarlas. Pensé: "OK, puedo ser todo lo tradicional que quiera y seguir aquí". Y es lo que he hecho durante los dos últimos años. Y funciona.



Los sonidos que me definen son más tradicionales: Steel guitars, guitarras Telecaster con twang. El asunto es volver al libro de texto, a la plantilla que Jimmie Rodgers escribió: engaños, borracheras, redención, asesinatos, cárcel, mamá, amor, pérdida y mucho más. De acuerdo al periódico de esta mañana todavía son temas válidos.

SLPD: Hay una canción en tu nuevo álbum que escribistes con Johnny Cash justo antes de su muerte. Cuéntanos acerca de ella.

M.S: Al día siguiente del entierro de June Carter, John Carter (Cash) me llamó y dijo: Papá quiere grabar". Dije: "Esas son las mejores noticias que he oido. Vamos. Le tendremos ocupado. Grabamos canciones en su cabaña, grabamos canciones en su casa, hicimos sesiones en la mía. Hicimos sesiones en la vieja casa de la madre y el padre de John. Era cuestión de mantenerle ocupado de la forma que él quisiera. Iba y tomabamos café con él por la mañna, si se sentía con ganas de ver a alguien. Pero el estado de su salud dictaba todo.

Cuatro días antes de que muriese fuí la prisión de Folsom. El gobernador me dió un pase para entrar. Quería ver donde se grabó el disco. Quería tocar y oler la experiencia Folsom. Así que me la enseñaron. Fue grabado en la cafetería. Grabaron el disco dos veces por la mañana. Pronto por la mañana. Pero tras la pared de la cafetería en la que grabaron estaba la galería con las horcas, donde acababan con las vidas de la gente. El día que estuve ahí, la banda country estaba tocando, así que me senté con ellos y tocamos algunas canciones. Fuí y vi la capilla Graystone, el lugar sobre el que Glen Sherley escribió la canción que John cantó. Ya de camino a casa comencé a pensar en las horcas. Y una especie de malestar vino a mi, ¿no sería un trabajo horrible ser un verdugo (hangman)?. Cuando vuelves a casa por la noche, ¿qué dice tu familia?. 'Un gran trabajo, papá'. ¿qué alma torturada tendrías siendo un verdugo?.

Comencé la canción y ese día fui a ver a John. Hablamos de Folsom. Y dije: "La he empezado, se llama 'Verdugo (Hangman)' y le dije por qué la escribí. La letra es “I killed another man today/It’s hard to believe/I lost track at 30/Now I’ve grown too numb to grieve/The bottle helps me cope when I lay down at night/And when the dope rolls through my veins/It all fades out of sight” (Hoy maté a otro hombre. Es difícil de creer. Dejé de contar a los 30. Ahora la pena es tan grande que me ha dejado insensible. La botella me ayuda a arreglármelas cuando me acuesto por la noche. Y cuando la dosis corre por mis venas todo se desvanece de mi vista). Y tenía: “Hangman, hangman, that’s my stock in trade/Hangman, hangman, sending bad men to their graves” (Verdugo, verdugo, esa es mi especialidad, enviar hombres malvados a sus tumbas)


Él habló y me dijo: “Who killed who, I asked myself time and time again/God have mercy of the souls of hangmen.” (¿Quién mató a quién? Me pregunto todo el tiempo. Dios tenga piedad de las almas de los ahorcados.)



SLPD: Íncreíble. Esa es buena.

M.S.: Me preguntabas acerca de la música country. La auténtica música country para mi es lo que has vivido. Todo en este disco, sea redención o ir a la cárcel o perder a Johnny Cash o perder a Porter Wagoner, sabes, elegir un tema y escribir acerca de él para este disco... Lo he vivido. Y esa es la mejor clase de música, la que tú has vivido.

SLPD: Es fantástico el disco que hiciste con Porter el cual, por cierto, era de Missouri. Siempre ha sido alguien que ha respetado la música country de nuestros mayores y ayuda a mantener vivo su trabajo.

M.S.: Es el viejo sistema nativo americano, básicamente. Es el sistema más viejo del mundo. En la familia de la música country empiezas como un scout y el chico para todo, y trabajas camino arriba para ser un adulto y entonces un guerrero. Honras a tus jefes y a tus reinas. Y en algún momento del camino, si sabes hacerlo bien, puedes llegar a alcanzar ese nivel tú mismo. Me he referido siempre a un puente entre el pasado y futuro. Pero me gusta donde estoy ahora. Estoy en una posición ideal para atraer a los jóvenes y animarles, pero estoy, además, en una posición para ver la casa de nuestros mayores y ver como cubren sus hombros con una toga mientras se van. Ese es un gran lugar para estar.

SLPD: Tú comenzaste verdaderamente muy joven. ¿Tenías 13 años cuando comenzastes con Lester Flatt?, ¿fue una elección correcta para ti?. Quiero decir, creo que ir por la carretera con Lester Flatt no es lo mismo que ir con Motley Crue. ¿O lo es?

M.S.: Estuvo muy planificado. Era un contrato de trabajo, amigo, fue pactado. Cursos por correspondencia, los impuestos, todo funcionó bien. Tenía que guardar algo de dinero todas las semanas. El resto fue a mi madre, al banco. Estuvo bien planificado. Pero ¿fue la decisión correcta?. Para mi lo fue, absolutamente.

Sin embargo, dudo que mis padres me hubieran dejado salir de gira con Ozzy (Osbourne).



SLPD: Cuéntanos acerca del "Show de Marty Stuart" . Este es tu segundo año.

M.S.: Si este es nuestro segundo año. Mi show favorito a través de los años era un viejo show de los 50 llamado Grand Ole Opry. Estos shows estaban bellamente elaborados, en Technicolor. Son los más bellos documentos de esa era de la música country. Eran coloristas, felices, casi como una celebración en un pajar. Más allá de eso, mis shows favoritos eran: “Flatt & Scruggs", "The Porter Wagoner Show", el viejo “Johnny Cash Show”. Y un montón de esos shows sindicados de 30 minutos de los 60. Y durante años me pregunté: "¿por qué alguien no vuelve a hacer uno de esos shows? Treinta minutos con una gran banda, los mejores invitados que pueda haber, pacas de heno, carretas, de todo un poco. Trajes. Hillbilly Hollywood. Y entonces un día pensé, "Bueno, y ¿por qué no lo hago yo?".

Descubrí la cadena RFD porque ellos todavía emiten "The Porter Wagoner Show”. Les llamé y charlamos, unos meses más tarde estabamos en el estudio. Los invitados han estado como locos. Desde Emmylou Harris a John Prine, Dolly Parton, Merle Haggard, Connie Smith (la esposa de Marty), Earl Scruggs, Jimmy Dickens… Y un montón más. Lo mejor de lo mejor.



SLPD: Una cosa más. Eres un preservador de artículos country. Cuéntanos algo acerca de tus esfuerzos en esta dirección:

M.S.: Siempre he tenido esa afición, creo, comencé cuando era niño, bien coleccionando fotos 8x10 de artistas que venían a la ciudad, pidiéndoles la púa de la guitarra o coleccionando la revista Country Song Roundup. Yo era de esa manera. Se volvió más serio según fue pasando el tiempo. A principios de los 80, cuando el fenómeno "Urban Cowboy" llegó, fue el fin de una era para un montón de cosas. Esos viejos trajes que vestían los viejos compañeros, los trajes Nudie, las guitarras personalizadas con el nombre de la gente en su cuello, esa clase de cosas. Todo empezó a desaparecer. Pero me di cuenta de que esos artículos comenzaban a verse en casas de empeño, tiendas de segunda mano, ventas de garaje... Me pareció fatal. Porque yo era parte del nuevo sistema por mi edad, pero por mi experiencia y por donde he estado, sabía que era una vejación y me sentí mal por ello.

Cuando estaba en el show de Johnny Cash, tocamos en Londres y me encontré al cofundador del Hard Rock Café. Me llevó con él y vi tesoros en las paredes, de los Beatles, de los Stones, Otis Redding, los Who y Jimi Hendrix. Y pensé: "Aunque sea un restaurante, lo tratan con mucho respeto". El Country Music Hall of Fame era la única entidad que cuidaba los artículos country. Y su política era que no pagaban por nada. Siempre eran donaciones. Y mucha gente no estaba en posición de darlo, así que lo vendían. Volviendo a América, recordé que acababa de comprar en Nashville una maleta para el tren de Patsy Cline por 75 dólares. Y había visto una famosa guitarra abandonar Nashville rumbo a Japón por 300 dólares. Pensé: "No puedo consentirlo", así que empecé a coleccionar todos los trajes, los manuscritos, botas, guitarras... todos los tesoros del mundo que pudiera. Comenzó en mi dormitorio de casa de mis padres, más tarde en un pequeño almacén, después en dos y ahora tiene 20.000 piezas. Es probablemente la mayor colección de artículos country que hay. En los últimos tres años comenzamos una exhibición llamada “Sparkle & Twang: Marty Stuart’s American Odyssey” que enseña todas estas cosas y que está de tour por todo el país. Tiene mucha vida. Muchos visitantes. La buena noticia es que todos estos artículos se salvaron. Es cultura americana y pensé que era demasiado importante para que se desvaneciera.

SLPD: ¿Todavía tienes el autobús de Ernest Tubb?

M.S.: Nunca me perteneció. Sólo lo alquilamos hace años. Viajamos en él un tiempo, era un viejo Hornet negro. Alguien me dijo que aún andaba por la carretera, pero tenía 3 millones de millas cuando yo lo utilicé. Nunca te podías fiar de que no tuviera una perdida de aceite y me manché demasiadas veces con él.


Fuente:

MartyStuart.net
Saint Louis Dispatch

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