150 aniversario de la Guerra Civil Americana

martes, 12 de abril de 2011

Un 12 de abril, hoy hace 150 años, comenzaba la Guerra Civil Americana, también conocida en España como Guerra de la Secesión. Un conflicto que desgarró al país en dos mitades, y cuya virulencia y larga duración, influyó notablemente en la historia y cultura posteriores del Sur de los Estados Unidos.

La guerra tuvo su origen en una serie de disputas entre diversos estados sureños con el poder central de la nueva presidencia encarnada en la figura de Abraham Lincoln y de las cámaras legislativas norteamericanas que llevaron a los primeros a una declaración de independencia. Como disputa principal: la abolición de la esclavitud, un sistema abominable para los norteños, y el derecho del Sur a continuar con su singular tipo de vida. No obstante lo que subyace bajo este barniz es una lucha económica entre un Norte expansionista, capitalista y desarrollista y un Sur orgulloso, agrícola y aferrado a una socioeconomía anticuada basada en un sistema inmoral, que impedía el desarrollo industrial global de Estados Unidos.

Ahora bien, ni todos los confederados blancos poseían esclavos (un 35% en los estados con más esclavos y un 15% en los fronterizos), ni todos los norteños eran abolicionistas ya que estados esclavistas como Delaware y Maryland lucharon del lado de las tropas unionistas. La guerra fue, por tanto, para los estados sureños adheridos a la Confederación una cuestión de "libertad" y derechos de los estados y para el Norte la forja de una nación fuerte, moderna y poderosa para la cual debía desaparecer la lacra del anacrónico sistema esclavista. La ejecución de 3.000 presuntos simpatizantes de la Unión en el Sur en los primeros meses de la guerra, sin juicio previo ni garantías judiciales, lacran esta presunta ansía de libertad y democracia sureña y muestran a las claras que el apoyo a la causa sureña o a la esclavitud no era monolítico, mientras que en estados sureños como Kentucky o Tennessee se mantuvieron al margen de la aventura confederada. Incluso el general en jefe sureño Robert Lee calificaba la esclavitud en 1856 como una institución moral y políticamente malévola aunque la asumiera desde un punto de vista "paternalista".

(En la foto de arriba a la derecha, niños esclavos a primeros de los años 60 del siglo XIX)

A pesar de la declaración de independencia sureña, los unionistas mantenían enclaves fortificados en el Sur como el Fuerte Sumter, en Charleston. Las tropas confederadas del general P. G. T. Beauregard abrieron fuego de artillería y morteros el 12 de abril a las 4 y media de la mañana desde los fuentes cercanos: Fort Moultrie, Fort Johnson y Cummings Point. El bombardeo duró más de 30 horas. Al día siguiente el Comandante del fuerte, Anderson, rindió la plaza, siendo considerado este hecho como el pistoletazo de salida de la Guerra Civil Americana, aunque el conflicto civil hubiera comenzado, en verdad, años antes.

Esta guerra supuso una épica revolución musical con precedentes en la Guerra de la Independencia Americana que buscaba fortalecer el espíritu de los combatientes y de la población civil. En esta gesta musical podemos hallar muchas de las claves de la música country del siglo XX y, por tanto, nos dedicaremos estos días a rescatar este gran bagaje musical como una influencia más de nuestro género.

Songs of The Civil War (I)

Por Jordi Guasch

El historiador Bell Wiley escribió: "Quizás, la diversión favorita del ejército confederado era la música…El mayor disfrute provenía del canto informal…y del entretenimiento que aportaban los compañeros que trajeron sus muy apreciados fiddles y banjos desde sus hogares, y que por la noche, alejados de los mismos, interpretaban alrededor de la hoguera melodías familiares. Algunos yankees, cuando abandonaban sus hogares para ir a la guerra, llevaron consigo violines, guitarras u otros instrumentos y entretenían a sus camaradas mediante informales sesiones en el campamento. Donde quiera que los yankees se reunían, era seguro oír los compases de las melodías populares. Sudistas y yankees llevaban la música con ellos más que los combatientes americanos de cualquier otro período".

Tanto los confederados como los nordistas cantaban en los campamentos, durante la marcha, a veces en pleno combate, en prisión e incluso, como también ocurrió precisamente en la Guerra Civil española, en ocasiones lo hacían juntos desde sus respectivas posiciones. Unos empezaban con una determinada melodía, y a cierta distancia, sus contrincantes se agregaban al improvisado “concierto” tocando o cantando las suyas propias o haciendo una interpretación afín a sus intereses. Proyectémonos al pasado, por ejemplo, con esta escena: un batallón nordista de Ohio empieza cantando “Yankee Doodle” y luego, desde otro enclave, oímos a un puñado de rebeldes haciendo lo propio pero con su versión de la misma, seguramente en un tono más irónico. 

Como ayuda para recordar las letras, portaban unos delgados y económicos libritos de bolsillo denominados “songsters”. Producidos por los editores musicales para complementar las hojas sueltas de partituras, esas colecciones portátiles contenían las letras pero no la música de las tan conocidas melodías. La próspera industria musical norteña imprimía cientos de “Federal Songsters” con títulos como: "The Campfire Songster", "Yankee Doodle Songster", "Stars and Stripes Songster", etc… El inexperto mercado musical sureño, por su parte, consiguió reunir 21 empresas diferentes y publicar al menos 63 “Confederate Songsters” distintos con títulos patrióticos como: "Stonewall Songbook", "Dixie Land Songster", "Southern Soldier’s Prize Songster", etc…Esos pequeños cancioneros comprendían desde tan sólo 10 canciones hasta 89. El promedio del cancionero sudista incluía letras para 50 melodías. La enorme mayoría de esas canciones pertenecían a la música popular que había al iniciarse el conflicto bélico. Las cartas, los diarios y las reminiscencias de los soldados indicaban que el gran aluvión de nuevas canciones editadas durante la guerra hicieron poca mella en las tropas rebeldes. La lista de composiciones favoritas en los campamentos era bastante breve y se basaba en una gran parte en melodías familiares anteriores a la guerra. A mediados del siglo XIX, en Estados Unidos, cantar era una opción habitual de entretenimiento en el hogar. ¿Y qué tipos de música popular existían por aquel entonces en ese contexto geográfico?

Teniendo presente el crisol de culturas que se concentraron e interrelacionaron en la América decimonónica, afloraba una inmensa variedad de músicas populares: Himnos religiosos, folklores regionales originariamente estadounidenses (como la música country , aunque todavía “no etiquetada”, y los estilos afroamericanos) y de otros países, marchas militares, música “Pop”…Si, “Pop”, entendiendo como tal, desde nuestra perspectiva actual, la música ideada por compositores profesionales (o que firmaban sus obras) para un fin comercial.

Este género se inspiraba en diversas fuentes: el Vodevil, el Music Hall, las canciones y melodías folklóricas (de tradición oral), la Ópera Ligera, etc…y producía desde melancólicas baladas victorianas hasta piezas alegres. Por aquel entonces, las llamadas “Parlor Songs”(canciones de salón) y las tonadas “Minstrel”, representaban a la música “Pop” más vanguardista y celebrada por el pueblo americano. Los espectáculos “Minstrel”, nacieron en tierras norteñas con la intención de imitar el folklore sureño afroamericano. Combinaban música, danza y numeritos cómicos inspirándose en su particular (y burlona) idea del Sur. Alcanzaron su cenit a partir de la década de los 1840’ y la imagen de artistas blancos con el rostro cubierto de negro mofándose de los negros y sus costumbres, se extendió hasta Europa. No obstante, este curioso fenómeno, creó una serie de elementos musicales propios que, a modo de efecto boomerang, influyeron en el folklore musical sureño y especialmente en la música country.

(Ilustración de la derecha: Artista minstrell, por Jordi Guasch)

A partir de la Guerra Civil, empezaron a proliferar los Minstrels de raza negra, gracias en parte, a la dignificación que hizo de este género el célebre Stephen Foster e indudablemente, a la necesidad de los afroamericanos de buscarse la vida en el mundo del espectáculo. A partir de la década de los 70, los afroamericanos comenzaron a dominar el panorama del Minstrel Show. También fue la década en que el Gospel se erigió como el género musical estadounidense más conocido fuera del país si bien sus raíces brotaron antes de la guerra entre Norte y Sur. Los combatientes de ambos bandos hallaron consuelo en esa música popular, sobretodo la más vinculada a sus hogares, que les evocaba recuerdos de familiares y amigos. Imaginemos a un dúo de banjo y fiddle interpretando una divertida tonada Minstrel como por ejemplo, “Oh, Sussanna!” de Stephen Foster, que pese a su ritmo, originalmente describe la dramática separación entre dos esclavos negros cuando son vendidos…

La música de la era en que se desarrolló la Guerra de Secesión tuvo un poderoso rol a la hora de expresar como diversas comunidades de gente compartían experiencias, sueños, ideales y creencias. Se potenció el intercambio cultural, que quedó reflejado en muchos de los matices de la música Popular del país. Enumerar todas las canciones y melodías que formaron parte del entorno bélico de aquel período requiere de un reportaje mucho más amplio, incluso de todo un libro. En mi ensayo sobre las raíces del country, les dedico un capítulo entero, lo mismo que al fenómeno “Minstrel”, más complejo de lo que aparenta.. Aportar, además, una nutrida información sobre cada composición supondría una labor que exigiría demasiadas páginas. 

Basándonos en esta evidencia, voy a enumerar algunas de las canciones más destacadas. Remontémonos a la etapa entre 1861 y 1865, recreando en nuestra mente escenarios comunes a esa guerra tan explotada no sólo en el ámbito musical sino en el literario y cinematográfico. Podríamos empezar con un campamento bajo la luz de la luna y unos soldados agrupados alrededor de una hoguera sin saber si al día siguiente seguirán vivos. Uno puede tañer un banjo, otro una armónica, uno golpear la pandereta o un par de huesos como solían hacer los minstrels. Muchas de las canciones citadas a continuación, serían cientos de veces interpretadas dentro del género Country, algunas llegando a convertirse en clásicos tradicionales. De hecho, gracias a ello, todavía sobreviven hoy en día…

'Cumberland Gap'


Compuesta por el 1863 aunque de autor anónimo, describe el feroz combate que tuvo lugar en la región Cumberland Gap del este de Tennessee, una ruta estratégicamente importante a través de las Smoky Mountains. Las primeras grabaciones country de esta animada pieza datan de 1924.





'When Johnny Comes Marching Home'

Acreditada a Louis Lambert. “Lambert” era el seudónimo del irlandés Patrick S. Gilmore, que lideraba una banda del ejército unionista. Fue publicada en 1863 y posiblemente sus orígenes se encuentren en melodías folk irlandesas. A las tropas yankees les encantaba canturrear esta estupenda composición cuando desfilaban.





'Home Sweet Home'


Compuesta en 1823 por John H.Payne y Henry R.Bishop, devino todo un clásico durante la guerra ya que evocaba los recuerdos del hogar. Las primeras grabaciones country de esta balada “Pop” fueron una a cargo de Frank Jenkins en 1927 acompañándose únicamente de su banjo y otra efectuada por Ernest Stoneman con su banda ese mismo año. Incluso el dúo Gid Tanner & Riley Puckett, figuras claves de la anárquica y alocada string band The Skillet Lickers, realizarían una parodia del tema en 1931.



'Goober Peas'


Se publicó por vez primera en 1866 y su título está basado en palabras africanas que refieren a la escasa y pobre comida de los soldados. Fue escrita por dos combatientes de Georgia prisioneros de los yankees. Esta sátira sobre el limitado racionamiento en las tropas sudistas, era cantada particularmente tanto por el ejército de Tennessee como por el de Virginia del Norte.



'Maryland, My Maryland'


Nostálgica balada norteña escrita en 1861 por James R. Randall, un nativo de Baltimore y profesor de Inglés en Louisiana. Posteriormente, una dama de Baltimore aplicó la letra a la melodía de la famosa canción navideña alemana “Tannenbaum”. Cualquier soldado yankee lejos de su hogar, debió derramar unas lágrimas al escucharla…

97th Regimental String Band: 'Maryland My Maryland'



'Brother Green'

Fundamentada en la vieja balada Folk británica “Barbara Allen” (la podemos oír en el premiado film “El Piano”), narra la petición de un soldado norteño moribundo cuando pregunta a un compañero de armas si podría escribirle una carta a su esposa, pidiéndole que no sufra y que le de un beso a su pequeño hijo de su parte.



'Rose of Alabama'

Data de 1846. Se conoce al letrista (S.S.Steel), pero no a quien puso la música. Canción muy popular en el Sur que tuvo mucho éxito, al igual que “Oh,Susannah!”, entre los buscadores de oro que viajaron a California. Relata la historia de una joven mujer negra que es cortejada.



'Oh, Susanna'

Compuesta por Stephen Foster en 1847 e interpretada por él mismo en un salón de su Pennsylvania natal ese mismo año. Recibió su primera paga como autor, 100 dólares al contado, pero cuando le cedió los derechos a un amigo y este la publicó un año después, las ventas aumentaron. Foster padeció durante toda su vida, las consecuencias de una industria musical que todavía tenía mucho que avanzar a favor de los dignos derechos de los compositores quienes, debido a las leyes y su ingenuidad en muchos casos, terminaron sin un centavo y en el anonimato. El primer cantante country en grabarla fue Riley Puckett (1924) aunque ya en su tiempo, pasó de ser una canción “Pop” compuesta frente a un piano en un salón norteño a un Clásico de salones, vodeviles y acontecimientos lúdicos de toda índole habiendo sido adaptada al género country por los intérpretes rurales del momento.





'Listen To The Mockinbird'

Todo un Clásico de los fiddlers de la country music. Su verdadero autor, un músico callejero, tampoco tuvo suerte en cuestión de derechos de autor. No obstante, se publicó en 1855 en Philadelphia y aparecía en numerosos cancioneros significando la pieza oficial de la banda del Primer Regimiento de Virginia durante la Guerra Civil. También fue una de las tonadas favoritas del presidente Lincoln. La primera grabación country de esta pieza, generalmente instrumental, fue gracias a la armónica de W.W. MacBeth y , pese a su “shakesperiano” apellido, no se realizó en un tenebroso castillo sino en un estudio de Dallas (Texas) y en 1925. Si bien los cinéfilos podrán identificar “Oh, Susannah!” en innumerables películas, puede orientarles saber que “Listen To The Mockinbird” es interpretada a violín en la contemporánea versión que se hizo de “El Álamo” hace unos pocos años…



'Bonnie Blue Flag'

Compuesta por Annie Chambers y Harry McCarthy en 1861 figuró en la lista de canciones más populares de los estados confederados. Está basada en la melodía irlandesa “The Jaunting Car”. Los rebeldes de origen anglo-celta la cantaban con orgullo patriótico, como otras muchas baladas que reivindicaban su sangre escocesa-irlandesa…



'My Pretty Quadroon'

Cuando apareció en 1863, esta composición de Mary Dodge, versaba sobre un esclavo que amaba tanto a su amo, que rehusaba la idea de ser libre…hasta que fue vendido a un cruel amo que le azotaba despiadadamente. En los años 30 del siglo XX ganó una considerable popularidad entre los cantantes country alcanzando uno de sus mayores éxitos con la versión de 1979 interpretada por Grandpa Jones junto a su mujer e hija.

'Battle Hymn of The Republic'

Escrita por Julia Ward Howe, una abolicionista de Nueva Inglaterra. Habitual en las tropas yankees…¡y en bastantes films sobre esta guerra!



'Battle Cry of Freedom'

Publicada en 1863 por George Frederick Root inspirándose en la presencia de Lincoln durante la revisión del ejército nordista en 1861. Todo un clásico para mantener la moral de las tropas unionistas. Frecuente también en las películas.



'Dixie Land'

Sinónimo del “Sur” desde que en 1859 Daniel Emmett empleara el término “Dixie” en dos de sus composiciones. Una de ellas fue ésta, que pasaría a ser adoptada como himno no oficial de la Confederación. Porque, paradójicamente, Emmett era natural de Ohio y la canción había sido muy popular en el contexto Minstrel de la ciudad de Nueva York. Además, expertos musicólogos afirmaron que se inspiró en una melodía creada por una familia negra de antiguos esclavos…lo cual no sentó nada bien a los sureños de mentalidad fanática. Las primeras versiones country registradas datan de 1924, aunque, como en otras muchas composiciones, ya en su época entró a formar parte del género interpretada por gente rural. ¡En cuántos films la habremos oído!, tarareada en abundantes ocasiones por fervientes sudistas. Hasta yo me he llegado a emocionar…



'Aura Lee'

Una balada sentimental en la cual se refugiaban muchos soldados para rememorar su hogar, su familia y sus amadas. Compuesta en 1861 por W.W. Fosdick y George R.Poulton, fue adoptada en 1865 por los licenciados de la academia West Point como su canción oficial. En 1956, Elvis Presley y Vera Matson, usaron su melodía en “Love Me Tender”. Pero antes, en 1937, los Shelton Brothers hicieron una conmovedora versión de “Aura Lee”.





'Lorenna'

Otra balada típica de la Guerra Civil, creada en 1861 por H.D.L. Webster y J.P. Webster. Favorita de los sureños, durante el conflicto bélico se identificó con la causa confederada, pese a que resulta incomprensible debido a la letra, por qué la prefería un bando más que el otro. Habla del amor no correspondido de dos amantes separados durante largo tiempo. Los Blue Ridge Mountain Singers, un dueto con guitarra y autoharpa, están acreditados como los primeros artistas country en grabarla, en 1930, cuando la Era “Old-Time” ya comenzaba a oler su inminente declive…



'Southron´s Tramp! Tramp! Tramp!'

Una buena muestra de las abundantes canciones patrióticas escritas durante la guerra expresando sólo las simpatías sureñas o nordistas. Con algunas modificaciones, muchas de esas composiciones serían populares en ambos bandos. Esta, ideada por George F.Root en 1863 alentaría a los soldados rebeldes cambiando el mensaje patriótico de Root a favor de la causa confederada al adaptar y escribir su propia letra según la inspiración que les vino en ese momento que requería del optimismo necesario para hacer frente al enemigo al otro lado de Mason-Dixon…

Y podríamos mencionar muchas más canciones relacionadas con la Guerra de Secesión: 'The Yellow Rose of Texas', 'War Song of Dixie', 'Jim Along Josie', 'The Faded Coat of Blue', 'Write A Letter to my Mother', 'Grandfather´s Cloc'k, 'Kingdom Coming', 'Jine The Cavalry', 'Invalid Corps', etc, etc. Agregando igualmente otras muchas compuestas tras el conflicto bélico. Obviamente, la música Country es sureña, pero no limitada al concepto de “Confederación”. Entre otras cosas, Kentucky por ejemplo, se unió oficialmente a la Unión y es uno de los Estados más prolíficos en música country.

(en la foto de la derecha, un moderno "confederado": Jordi Guasch)

Lo mismo podríamos decir de West Virginia, pues el hecho de haberse partido en dos Virginia separando geográficamente dos bandos oficiales, no implicaba que también hubiese una ruptura de su fecunda cultura musical. Además, en cada Estado había gente que simpatizaba con las ideas de sus “enemigos”. No era infrecuente encontrar familias donde sus miembros se inclinaban por una causa u otra y en consecuencia, tampoco faltaban las historias en las que uno de ellos mataba al otro en combate. No debemos confundir los objetivos e ideales de una élite sureña acomodada con las necesidades y manera de pensar de las clases más bajas de estirpe anglo-celta, los creadores del Country. 

Si nos sumergimos un poco en la historia, descubriremos que hasta 1830, el este de Tennessee, fructífera área en lo referente a esta música, era el mayor centro de actividades antiesclavistas dentro de Estados Unidos. En las áreas montañosas de Virginia (ahora principalmente West Virginia y el Shenandoah Valley), cuna del género según los datos históricos más coherentes, habían fuertes grupos antiesclavistas. Y mucha gente de la parte occidental de North Carolina, otra área “country” por excelencia, era pro-Union. Más de cinco mil habitantes de esa zona se largaron al Norte, muchos para alistarse en el ejército nordista. Por si fuera poco, numerosos blancos sureños que no poseían esclavos y que eran particularmente montañeses, o sea, quienes interpretaban las canciones y melodías country, opinaban que la Guerra de Secesión era una guerra concerniente a los ricos, aunque luchaban los pobres. Por las navidades de 1864, desertó más de la mitad del ejército confederado.

Una parte de aquellas tonadas “Pop” decimonónicas creadas mayoritariamente en el Norte fueron , antes, durante y después de la Guerra Civil, recicladas, retocadas y versionadas a su modo por los intérpretes country. Los soldados confederados, durante sus campañas, entraron en contacto con muchas de las composiciones populares de su época ya fuese mediante los “songsters”, porque compartían sus sesiones musicales con otros camaradas o porque las oían en alguno de esos sitios tan distantes de sus granjas, cabañas o casas. La música instrumental fue muy popular durante ese período y cualquier campamento estaba provisto de músicos que tocaban algún banjo, fiddle, arpa de boca o lo que tuviesen a mano, incluyendo huesos , cucharas, tambores, etc.También se valían de sus manos para seguir el ritmo y hallaban tiempo suficiente para marcarse unos bailes. Unos se ponían sentimentales con baladas como 'Home Sweet Home', otros se divertían con duelos instrumentales generando, eventualmente, nuevos métodos de interpretación; unos cantaban piezas de naturaleza castrense como 'Dixie´s Land' o 'Battle Cry of Freedom' a fin de levantar la moral patriótica, y otros danzaban moviendo los pies al ritmo de cantinelas folklóricas (tanto autóctonas de Estados Unidos como foráneas) o minstrel como 'Turkey In The Straw'. En cualquier caso, como dijo el general Robert E. Lee: "Yo no creo que podamos tener un ejército sin música".

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